El director Erlan Ushakpaev: "Si una persona permanece en silencio después de ver una película, significa que la película ha logrado su objetivo"
Una nueva generación de cineastas está emergiendo en el cine kazajo. Se incorporan a la profesión no a través de los grandes estudios, sino mediante su propia experiencia, equipos pequeños, proyectos sociales y el deseo de conectar con el público sobre lo que sucede a su alrededor. Sus películas a menudo nacen de la observación de la vida, historias humanas, conflictos internos y temas que no siempre acaparan los titulares, en lugar de grandes presupuestos.Uno de estos directores es Erlan Ushakpayev, líder del colectivo creativo INSPIRE CG. Durante casi diez años, su equipo ha trabajado en la intersección de temas sociales, narrativa visual y cine independiente. Comenzando con vídeos sociales, cortometrajes y documentales, el colectivo evolucionó gradualmente hacia los largometrajes, manteniendo siempre su valor fundamental: el interés por las personas y su mundo interior. La filmografía del equipo ya incluye proyectos de diversos géneros y tonos: los largometrajes "Oh, Läylä" y "Bienvenidos a Zhetysu", el musical "Amo a Taldykorgan", la película "Ustaz", dedicada a la importancia de la profesión docente, así como nuevas obras con temáticas sociales e históricas.Para Erlan Ushakpaev, el cine no se trata solo de argumento, efectos visuales o actuación. Sobre todo, se trata de la capacidad de evocar una emoción genuina en el espectador. A veces, dice, el silencio tras los créditos finales es el indicador clave de que una película ha llegado realmente al espectador. El director habló sobre sus nuevos proyectos, el trabajo en un equipo pequeño, la búsqueda de su propio estilo y el poder del silencio en pantalla en una entrevista.– Empecemos con sus proyectos actuales. ¿En qué está trabajando el equipo actualmente?– Nuestros proyectos más recientes e importantes incluyen las películas "Oqylmaqan Khattar" y "Atasynyq Balasy". Estas obras difieren en sus temas dramáticos, pero ambas están conectadas con la memoria humana, las relaciones y las experiencias internas.«Oqylmaqan Khattar» aborda el tema de la deportación durante el período soviético. Para nosotros era importante contar esta historia no solo a través de hechos históricos, sino también a través de las vidas de las personas. Es un drama sobre una época en la que las personas se enfrentan a la pérdida, el desplazamiento forzado y el dolor, pero nunca pierden su capacidad de empatía. A través de estas historias, podemos hablar de la amistad entre naciones, el apoyo mutuo y la dignidad humana sin eslóganes, a través de las vidas individuales.«Atasynyn Balasy» es un drama social ambientado durante la pandemia. En la historia, personas mayores de una residencia de ancianos son trasladadas temporalmente a un orfanato. A primera vista, no tienen nada en común: diferentes generaciones, diferentes traumas vitales, diferentes niveles de soledad. Pero poco a poco, comienzan a conectar. Personas que eran desconocidas se convierten casi en familia.Ambos proyectos fueron un reto. Requirieron no solo experiencia técnica, sino también una gran implicación emocional. Al trabajar con estos temas, es importante no recurrir a la dramatización artificial. Hay que preservar la verdad del momento, no presionar al espectador, sino permitirle que experimente la historia por sí mismo.Actualmente, la película "Ustaz-2" está en preproducción. También estamos trabajando en un nuevo proyecto, cuyo título aún no revelaremos. Solo puedo decir que será un drama psicológico. Además, varios otros proyectos con temática social e histórica se encuentran en la etapa de guion.– Cuéntanos sobre tu equipo creativo. ¿Quién está detrás de los proyectos de INSPIRE CG hoy en día?– La composición del equipo siempre depende de la magnitud del proyecto. Actualmente, nuestro equipo principal está formado por seis personas. Pero la característica única de nuestro trabajo es que cada especialista combina varias disciplinas.Yo dirijo y edito, y a veces estoy detrás de la cámara. Nuestro director de fotografía no solo filma, sino que también se encarga de la corrección de color. El guionista también es productor. El ingeniero de sonido se encarga del diseño de sonido y compone. El especialista administrativo también trabaja como diseñador de vestuario y director de casting. Un diseñador de producción puede ayudar al equipo de cámara.Para los cineastas independientes, esta es una experiencia crucial. Cuando el equipo es pequeño, todos comprenden mejor el proceso completo. No puedes centrarte solo en tu tarea. Necesitas ver el proyecto como un todo: desde la idea y el guion hasta el rodaje, la edición, el sonido y la promoción.Por supuesto, este tipo de trabajo requiere mucha dedicación. Pero también tiene sus ventajas. Un equipo pequeño toma decisiones más rápido, reacciona con mayor flexibilidad a las circunstancias y tiene una comprensión más profunda del material. Cuando todos participan en la historia, el cine se convierte en algo más que un proceso de producción: es un esfuerzo compartido.— Ver una película y hacer una película: ¿son dos mundos diferentes?— Creo que sí. El público percibe una película principalmente a través de la emoción. No van al cine a analizar los cortes, la iluminación o los movimientos de cámara. Quieren experimentar la historia. Para ellos, la película les llega o no. Y esta reacción es muy sincera.Un director ve el cine de forma diferente. Observan cómo se construye el plano, por qué la luz incide de cierta manera, por qué el actor hace una pausa, por qué la escena está editada con un ritmo determinado. Para un director, una película es un sistema de decisiones. Cada elemento tiene una razón de ser: el color, el sonido, el silencio, el ritmo, la mirada del actor.Pero al mismo tiempo, no deben olvidarse del espectador. A veces, el director puede dejarse llevar demasiado por la forma y perder la conexión con la persona al otro lado de la pantalla. Y, sin embargo, el cine se crea para ser escuchado y sentido.Mucho depende del gusto. Un espectador prefiere una película lenta y de autor, otro una película comercial de ritmo rápido. No existe una fórmula universal para el cine. Pero hay un requisito importante: una película debe tener sinceridad y emoción. Sin ellas, el espectador percibe inmediatamente la falsedad.—¿Qué es más importante para usted en el cine: una trama sólida, una imagen visual o la emoción?—Los tres elementos son importantes. Las imágenes ayudan al espectador a entrar en el mundo de la película. Crean atmósfera, espacio y estado de ánimo. La trama capta la atención y atrapa al espectador de principio a fin. Pero es la emoción la que suele perdurar en la memoria.A veces, una película puede tener una trama muy sencilla, pero si transmite una emoción auténtica, te acompañará durante mucho tiempo. Y a veces ocurre lo contrario: visualmente, la obra es impecable, técnicamente hermosa, pero internamente, carece de vida. La ves y te das cuenta de que la imagen está ahí, pero le falta alma.Para mí, lo más importante es el impacto en el estado interior del espectador. El cine no debe simplemente contar una historia, sino dejar huella. Puede que no ofrezca una respuesta inmediata, pero debe plantear preguntas. Puede que no lo explique todo por completo, pero debe hacerte reflexionar.Si después de los créditos finales el espectador no empieza a hablar inmediatamente, si permanece en silencio un rato y reflexiona sobre lo que ha visto, entonces la película ha logrado su objetivo.– Muchos jóvenes directores hoy en día buscan su propio estilo. ¿Cómo describirías el tuyo?— Probablemente prefiero el cine realista, basado en la emoción y la atmósfera. Me interesa transmitir el estado interior de una persona a través de un encuadre, una pausa, una mirada, un silencio. A veces, el silencio por sí solo puede decir más que un largo diálogo.No concibo el estilo únicamente como belleza visual. Un plano bello por sí solo no hace que una película sea poderosa. Debe contribuir a realzar la historia, el personaje y su estado de ánimo. Si un plano es bello pero no dice nada sobre la persona, para mí pierde su significado.El estilo no es un conjunto de técnicas. Es la actitud del director hacia las personas, la sociedad y la vida. Una película siempre revela cómo el autor ve el mundo: con dolor, con esperanza, con ironía, con amor, con ansiedad. Esto es lo que da forma a un verdadero lenguaje cinematográfico.— Tus películas a menudo abordan temas sociales. ¿Por qué es importante para ti?— Para mí, un tema social no es necesariamente algo difícil o problemático. Es principalmente una conversación sobre personas. Sobre la familia, la soledad, la memoria, la elección, la responsabilidad, la esperanza. Creo que el cine puede ayudarnos a ver cosas que a veces pasamos por alto en la vida cotidiana.Al contar la historia de una persona mayor, un profesor, un niño o una familia que atraviesa un momento difícil, es importante no convertir al personaje en un símbolo. Debe seguir siendo una persona viva, con sus debilidades, miedos, errores y dignidad.Me interesa el cine que revela algo más profundo tras una historia personal. A través de una persona, podemos hablar de toda una sociedad. A través de una familia, del tiempo. A través de una pausa, de un dolor que no se puede explicar con palabras.– ¿Cuál es tu principal principio al trabajar en una película?– Honestidad. Con respecto a la historia, al personaje, al espectador y a uno mismo. Se pueden cometer errores formales, se puede buscar, experimentar, debatir consigo mismo. Pero no se puede engañar a la emoción.Cuando una película se hace únicamente para lograr un efecto, se nota. Cuando una escena se escribe sin sentir nada, sino solo por el bien de una frase bonita, también se ve. Por eso siempre intento comprender por qué contamos esta historia. ¿Qué tiene de importante? ¿Por qué ahora? ¿Qué debería sentir el público después de verla?Para mí, el cine no es solo una profesión. Es una forma de hablar de lo que te apasiona. A veces, en voz muy baja, sin palabras. Pero si ese silencio llega al espectador, entonces no habrá sido en vano.