
La memoria histórica del país se conserva no solo en museos y archivos, sino también en las páginas de manuscritos raros, libros antiguos y documentos escritos únicos que han sobrevivido siglos atrás. Preservar estos documentos requiere no solo un manejo cuidadoso, sino también un extenso trabajo científico, de restauración e investigación. Hoy en día, los restauradores son los especialistas que, literalmente, devuelven la vida al patrimonio cultural, preservándolo para las generaciones futuras.
En Kazajstán, esta labor la lleva a cabo sistemáticamente el Centro Nacional de Manuscritos y Libros Raros, creado para estudiar, preservar y difundir científicamente valiosas fuentes escritas relacionadas con la historia del país. Las colecciones del Centro contienen manuscritos únicos y ediciones raras.
Hablamos con Alma Tastemirova, jefa del Departamento de Restauración y Conservación del Centro Nacional de Manuscritos y Libros Raros, sobre cómo se restauran los manuscritos hoy en día, cuánto tiempo lleva restaurar un solo documento, el papel que desempeñan las tecnologías modernas en este campo y por qué la profesión de restaurador requiere no solo conocimientos, sino también una especial responsabilidad con la historia. ¿Qué papel desempeñan hoy la restauración y conservación de manuscritos en la preservación de la memoria histórica del país?
La restauración y conservación de manuscritos desempeñan un papel crucial en la preservación de la memoria histórica del país. Este trabajo ayuda a prevenir la pérdida de fuentes escritas únicas, a preservar el conocimiento de épocas pasadas y a garantizar la continuidad cultural entre generaciones.
Los manuscritos y libros raros no son solo documentos de archivo, sino testimonios vivos de la historia, que reflejan el patrimonio espiritual, científico y cultural de un pueblo. Por lo tanto, su preservación requiere no solo un manejo cuidadoso, sino también un enfoque científico profesional.
Hoy en día, los métodos modernos de estabilización química y física nos permiten no solo restaurar el estado de los documentos, sino también detener el deterioro del papel, la tinta y las encuadernaciones, asegurando así su conservación a largo plazo.
En el Centro Nacional de Manuscritos y Libros Raros, este trabajo se lleva a cabo de forma sistemática: especialistas se dedican a la restauración, conservación, estudio científico y divulgación del patrimonio escrito, asegurando su preservación y accesibilidad para las generaciones futuras.
¿Con qué manuscritos y libros raros trabaja el Centro?
El Centro trabaja con diversos tipos de manuscritos y libros raros, que llegan en diferentes estados de conservación. Entre ellos se incluyen ediciones impresas y manuscritas.
Los ejemplares únicos son especialmente valiosos. Entre ellos se encuentra una colección de obras de Abai Kunanbayev de 1909, publicada en San Petersburgo por iniciativa de Alikhan Bukeikhanov, así como un Corán manuscrito por Kenesary Khan.
Además, hay valiosos manuscritos orientales, en particular, manuscritos de la colección Sharkh Vikaya: uno de ellos data del siglo XVI. También hay un manuscrito del siglo XVII —el comentario de Haravi sobre el Ihya Ulum ad-Din de Ghazali— y otros valiosos documentos del patrimonio literario.
Todos estos materiales tienen una gran importancia histórica y cultural y requieren un enfoque especialmente cuidadoso y profesional durante su restauración y conservación.
—¿En qué estado llegan los libros y cuánto tiempo se tarda en restaurarlos?
—Los manuscritos suelen llegar al Centro en un estado de deterioro grave. Pueden tratarse de documentos con papel dañado, fragmentos faltantes, rastros de almacenamiento inadecuado o exposición a condiciones desfavorables. En ocasiones, se encuentran restauraciones poco profesionales, que utilizan materiales que, con el tiempo, solo empeorarán el estado del documento.
El objetivo principal del restaurador no es simplemente restaurar la apariencia del manuscrito, sino preservar su autenticidad, estabilizar su estado y prevenir un mayor deterioro. Por lo tanto, el trabajo comienza con un diagnóstico: los especialistas examinan el material, la extensión del daño y seleccionan métodos y compuestos de restauración seguros.
El proceso en sí consta de varias etapas: limpieza, refuerzo de la base, restauración de los fragmentos perdidos y conservación. Dependiendo de la complejidad, el trabajo en una sola copia puede durar desde varias semanas hasta varios meses. Por ejemplo, la restauración del libro de Abai de 1909 tomó alrededor de un mes y medio, y la restauración del Corán de Kenesary Khan, alrededor de seis meses.
– ¿Qué tecnologías modernas se utilizan en la restauración?
– Hoy en día, las tecnologías modernas, incluidas las herramientas de inteligencia artificial, se están incorporando activamente al campo de la restauración y conservación de documentos. La IA se utiliza principalmente en la etapa de diagnóstico: ayuda a analizar los daños, seleccionar adhesivos y materiales adecuados, y agiliza la búsqueda de bibliografía científica e información metodológica.
Además, las tecnologías modernas permiten una evaluación más precisa del estado del papel, la tinta y las encuadernaciones, lo que contribuye a desarrollar un proceso de restauración de documentos más seguro.
Es importante comprender que la mayor parte del trabajo de restauración aún se realiza manualmente. La restauración requiere alta precisión, experiencia profesional y un enfoque individualizado para cada copia. Por lo tanto, la inteligencia artificial hoy en día sirve más como una herramienta auxiliar que asiste a los especialistas, pero no puede reemplazar por completo el trabajo manual de un restaurador.
– ¿Cómo se lleva a cabo en el extranjero el proceso de devolución o identificación de manuscritos relacionados con la historia de Kazajstán?
– El proceso de identificación y devolución de manuscritos relacionados con la historia de Kazajstán se lleva a cabo simultáneamente en varias direcciones.
En primer lugar, esto implica la investigación científica en archivos, bibliotecas y museos extranjeros donde se pueden conservar valiosas fuentes escritas relacionadas con la historia y la cultura de Kazajstán. También se está desarrollando la cooperación internacional: se están implementando proyectos conjuntos, expediciones de investigación y programas de intercambio con organizaciones científicas y culturales extranjeras.
Las iniciativas gubernamentales también desempeñan un papel importante, en particular el programa "Archivo 2025", que ha incluido esfuerzos para identificar, recuperar y digitalizar documentos históricos.
Además, la digitalización se está implementando activamente. Incluso si el manuscrito original permanece en el extranjero, una copia digitalizada permite que su contenido vuelva a circular en la comunidad académica, facilitando el acceso a los investigadores y preservando el patrimonio histórico para las generaciones futuras.
– ¿Cómo se garantiza actualmente la conservación de los manuscritos y se está llevando a cabo la digitalización?
– La conservación de manuscritos y libros raros se garantiza mediante un enfoque integral. El Centro mantiene condiciones especiales de almacenamiento: se controlan la temperatura, la humedad y la iluminación, y se utilizan contenedores de microclima y equipos especializados. Asimismo, se realizan periódicamente medidas de conservación preventiva y se restringe el acceso a los originales para minimizar el riesgo de daños.
La digitalización es una parte importante de este trabajo. Todos los libros y manuscritos restaurados deben convertirse en copias electrónicas. Esto permite a investigadores y lectores acceder a los materiales sin tener que trabajar directamente con los originales.
Al mismo tiempo, los manuscritos se siguen almacenando en condiciones especializadas con parámetros ambientales estrictamente controlados, lo que garantiza su conservación a largo plazo para las generaciones futuras.
– ¿Qué desafíos enfrenta actualmente el campo de la restauración y la formación de especialistas?
– La atención hacia la profesión de la restauración está aumentando gradualmente, ya que la conservación del patrimonio histórico y cultural cobra cada vez mayor importancia. Sin embargo, el campo aún requiere un mayor desarrollo de su sistema de formación.
En Kazajstán ya existen programas educativos básicos, implementados a través de la Biblioteca Nacional de la República de Kazajstán y el Centro Nacional de Manuscritos y Libros Raros. No obstante, sigue siendo necesaria una formación profesional más sistemática y a largo plazo, así como una formación práctica más amplia para los especialistas.
Uno de los principales desafíos sigue siendo la necesidad de una actualización constante de los conocimientos. Las tecnologías modernas, los nuevos materiales y métodos de restauración exigen que los especialistas mejoren sus habilidades periódicamente y aprendan de la experiencia internacional. Además, la profesión en sí misma requiere gran precisión, paciencia y una enorme responsabilidad, ya que el trabajo implica la intervención en monumentos únicos del patrimonio escrito.