Entre el encuadre y la realidad: el camino de la actriz Merey Makazhan

Entre el encuadre y la realidad: el camino de la actriz Merey Makazhan

El cine kazajo contemporáneo se está forjando en la intersección de generaciones, donde la experiencia se encuentra con nuevas perspectivas y la tradición con la búsqueda de un lenguaje artístico propio. En este contexto, los jóvenes actores destacan especialmente; acceden a la profesión no por casualidad, sino de forma consciente, con una clara visión de su camino y un profundo sentido de responsabilidad hacia el público. Una de estas actrices es Merey Makazhan, representante de la nueva generación para quien el cine ha formado parte de su vida desde la infancia.

En una entrevista con Qazaq Culture, Merey habla sobre su trayectoria cinematográfica, el trabajo interior que dedica a sus personajes, la importancia de la educación y su visión del futuro del cine kazajo.

—¿Cuándo te diste cuenta de que querías dedicarte a la actuación?

—He estado inmersa en esta profesión desde muy pequeña. Empecé a actuar a los tres años, así que el mundo de la actuación siempre ha sido una parte natural de mi vida. No era algo ajeno ni nuevo; al contrario, crecí en este mundo, absorbí su atmósfera y lo percibí como algo familiar y personal. Constantemente organizábamos castings en casa, con directores, fotógrafos y actores que nos visitaban para hablar de proyectos; todo esto fue moldeando gradualmente mi comprensión de la profesión desde dentro. Por supuesto, mi padre, Timur Makazhan, desempeñó un papel fundamental. Se convirtió en un modelo a seguir, un guía y una inspiración. Al verlo trabajar, comprendí la profundidad, el esfuerzo y la responsabilidad que implica esta profesión. Pero, al mismo tiempo, era importante para mí llegar a esta decisión por mí mismo. Y en algún momento, sucedió, de forma consciente. Me di cuenta de que no era solo la influencia de mi entorno o mi familia, sino una necesidad interior. La actuación dejó de ser algo familiar y se convirtió en algo sin lo que realmente no podía imaginar mi vida. Fue una sensación de conexión total, cuando te das cuenta de que estás en el lugar correcto y quieres desarrollarte en esta dirección.

—¿Cómo van tus estudios en la Academia y qué habilidades ya utilizas en tu trabajo?
— Estudiar en la Academia Nacional de Artes Zhurgenov de Kazajistán fue una etapa importante y significativa para mí, que ha moldeado notablemente mi pensamiento profesional. Aquí se hace mucho hincapié en el trabajo práctico, algo especialmente valioso para un actor. Estudiamos una amplia gama de temas: actuación, dicción escénica, trabajo director-actor y análisis de archivos. Todo esto nos ayuda no solo a dominar la profesión técnicamente, sino también a comprenderla más profundamente desde dentro, como un sistema donde cada detalle importa.

El curso de "Dirección de Televisión" destaca para mí. En nuestras clases, no solo vemos y analizamos películas, sino que también aprendemos a formular nuestras propias opiniones, escribir críticas, trabajar en guiones y grabar nuestros propios proyectos de vídeo. Esto nos da una perspectiva diferente de la profesión, no solo como actores, sino también como creadores de un producto visual. En el set, siento que he empezado a percibir el papel de otra manera, a analizarlo con mayor profundidad y a trabajar con más confianza tanto delante de la cámara como en colaboración con el equipo.

— ¿Qué importancia tiene la formación profesional para un actor?
— Creo que existen muchos caminos diferentes para llegar al cine; cada persona tiene su propia experiencia e historia. Hay ejemplos de personas sin formación especializada que alcanzan el éxito gracias a su gran deseo, esfuerzo y práctica. En este sentido, la profesión sigue abierta a quienes estén dispuestos a trabajar y desarrollarse. Sin embargo, la formación profesional proporciona una base fundamental. No se trata solo de conocimientos, sino también de disciplina, de comprender la profesión desde dentro y de conocer los procesos que subyacen a la creación de un personaje y del proyecto en su conjunto. Esta es una base en la que se puede confiar en cualquier momento, especialmente en situaciones difíciles o inusuales.

Además, la formación proporciona herramientas —trabajar con el texto, el cuerpo, la voz y un compañero— que ayudan al actor a ser más consciente de su trabajo. Esto les permite no solo existir intuitivamente ante la cámara, sino desarrollar un personaje con mayor profundidad y precisión. Al mismo tiempo, estoy seguro de que, por supuesto, gran parte del éxito se adquiere con la experiencia. Si alguien tiene un gran deseo, se esfuerza y ​​practica constantemente, puede entrar en la profesión incluso sin una formación académica. Pero en este caso, la educación se convierte en una ventaja que acelera el desarrollo y lo hace más sostenible. ¿Qué desafíos internos enfrentaste al inicio de tu carrera y cómo te preparas para un papel hoy en día?

Incluso ahora, antes de cada nuevo proyecto, como muchos actores, me pongo nervioso. A veces también me siento inseguro frente a la cámara. Ha habido momentos emocionalmente difíciles en los que he tenido que experimentar emociones intensas. Con el tiempo, he aprendido a aceptar esto como parte de mi profesión. Ahora tengo mis propios métodos de preparación: me gusta analizar un personaje en detalle, inventando su pasado, sus hábitos, incluso pequeños detalles que no se ven en cámara. A veces creo una lista de reproducción para el papel; esto me ayuda a entrar en el estado mental adecuado más rápido.

¿Cuál es la diferencia para ti entre trabajar en cine y en series de televisión?

Trabajar en largometrajes y series de televisión difiere en su lógica interna y ritmo. En el cine, a menudo es importante entrar inmediatamente en un estado preciso; es un formato más comprimido, donde tienes menos tiempo para calentar, y cada escena requiere la máxima concentración y profundidad. Gran parte de esto se basa en la precisión y la capacidad de experimentar rápidamente estados emocionales complejos. Una serie es un proceso más extenso. Un actor tiene la oportunidad de desarrollar gradualmente un personaje, observar su evolución y construir un arco interno a lo largo del tiempo. Esto crea una sensación especial de un proceso vivo, donde el personaje no es estático, sino que cambia junto con la historia.

Valoro ambos formatos porque ofrecen experiencias profesionales diferentes. Pero ahora mismo, me atraen especialmente los papeles que implican una transformación interna, donde el personaje emprende un viaje, cambia y se enfrenta a conflictos internos y externos. Este tipo de historias me permiten desarrollarme más profundamente como actriz y vivir el papel con mayor consciencia.

– ¿Tienes un papel favorito? ¿Qué papel sueñas con interpretar? ¿Cómo eliges los proyectos?

– Cada papel se vuelve especial para mí en el preciso momento en que trabajo en él. Siempre es un proceso vivo, conectado a una etapa específica de la vida, un estado interior y una experiencia, por lo que me resulta difícil elegir un papel "favorito": cada uno es importante a su manera y deja su huella. En cuanto a los papeles de mis sueños, me inclino por personajes complejos y multifacéticos: heroínas con contradicciones internas, personalidades fuertes y experiencias profundas. Estos personajes ofrecen la oportunidad no solo de representar la historia externa, sino también de explorar el mundo interior de una persona, su transformación, sus decisiones y sus luchas internas.

Al elegir un proyecto, todo es importante para mí en su conjunto. Por supuesto, el guion, el equipo y la visión del director son cruciales; son la base sobre la que se sustenta la calidad y la profundidad del trabajo. Pero el factor decisivo sigue siendo la resonancia interna. Si siento que esta historia y este personaje resuenan conmigo, que puedo ser honesta y auténtica con este material, entonces este es mi proyecto. Esta sensación de "hacerlo bien" se convierte en la principal guía para mis elecciones.

— ¿Cómo evalúa el desarrollo del cine kazajo en la actualidad y qué futuro le augura?

— Creo que el cine kazajo se encuentra actualmente en una etapa muy interesante y, en muchos sentidos, crucial. Estamos viendo surgir cada vez más proyectos audaces y diversos, y los directores buscan activamente sus propias formas, lenguaje e inflexiones. Ya no se trata simplemente de seguir tendencias externas; es la formación gradual de un lenguaje cinematográfico reconocible que refleja nuestra cultura, pensamiento y realidad contemporánea. La diversidad de géneros es particularmente alentadora. Hoy, el cine kazajo convive con propuestas originales, dramas sociales, proyectos comerciales y experimentación con estilos visuales y nuevos formatos, desde la fantasía hasta el thriller. Esta expansión de fronteras brinda a la industria la oportunidad de desarrollarse de manera más dinámica y encontrar su público tanto a nivel nacional como internacional. Creo que esta apertura a la exploración y la experimentación será un factor clave para su crecimiento futuro. En los próximos 5 a 10 años, creo que el cine kazajo tendrá una presencia internacional aún más activa, fortaleciendo su posición y creando un entorno profesional estable. Este es un período en el que es importante no solo mantener este impulso, sino también seguir desarrollando la propia identidad, para resultar interesante al mundo precisamente por la singularidad de cada uno.

– ¿Qué significa para ti ser actriz en Kazajistán hoy? ¿Y qué consejo les darías a los jóvenes que recién comienzan? "Para mí, ser actriz en Kazajistán no se trata solo de la profesión, sino de formar parte de la cultura, contar las historias de mi tiempo y conectar con la gente a través de la emoción. Es inspirador, pero también conlleva una gran responsabilidad. A quienes recién comienzan, les diría: no tengan miedo de ser auténticos. En nuestra profesión, la falta de autenticidad es muy fuerte, pero la sinceridad siempre cautiva. Aprendan, observen, trabajen en sí mismos y no se rindan, incluso cuando sea difícil. Y lo más importante: amen lo que hacen."

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14.04.2026